Es de uso común utilizar frases comparativas, en términos exagerados, para burlarse de alguien o para provocar la risa.

Algunas frases son tan acertadas o graciosas que acaban por prender en el lenguaje cotidiano:

Por exceso

Es más pesado que el cuñado de Rocky. 
Está más acabado que el siglo XVIII.
Se mueve más que los precios.
Tiene más problemas que la niña de El Exorcista.
Tiene más peligro que una piraña en un bidé.
Es más corto que el vocabulario del correcaminos.
Sufre más que Marco en el Día de la Madre.
Es más largo que la infancia de Heidi.
Tiene más frente que Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
Está más caliente que el taburete de la Sharon Stone.
Lleva los pantalones más apretados que los tornillos de un submarino.
Es más viejo que la corbata de Pedro Picapiedra.
Está más quemado que los palos de un churrero.
Tiene más problemas que un libro de matemáticas.
Tiene más peligro que un barbero con hipo.
Está más quemado que el mapa de Bonanza.
Es más preocupante que ser alérgico al oxígeno.
Está más quemado que la metralleta de Rambo.
Tiene más mocos que la cama de Alien.

Por defecto

Tiene menos luces que el castillo de Drácula. 
Tiene menos vocabulario que el diccionario de Tarzán.
Tiene menos conversación que la Pantera Rosa.
Tiene menos pelo que el sobaco de una rana.
Es más lento que un disco de Los Panchos.
Se estira menos que el portero de un futbolín.
Tiene menos detalles que un Seat Panda.
Se mueve menos que un ojo de cristal.
Tiene menos arreglo que el tubo de escape del Titanic.
Tiene menos atractivo que la cuesta de enero.
Tiene menos curvas que una pista de aterrizaje.

Autor/es: desconocido/s

Fecha de la 1ª publicación: 17/08/2003

Última modificación: 30/03/2006


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