¿Sabías por qué decimos que LEVANTARSE CON EL PIE IZQUIERDO es levantarse de mal humor y con la sensación de que todo va a ir mal?

Todo aquello relacionado con el término izquierdo se considera desafortunado o de mal agüero por pura superstición.

Iribarren aborda extensamente este concepto al analizar la contraparte positiva: Entrar con el pie derecho. Explica que el origen de considerar el pie izquierdo como el portador de la desgracia proviene de las culturas griega y romana de la antigüedad.

Los augures antiguos consideraban que los fenómenos que ocurrían a la izquierda o sinister (de donde deriva siniestro) eran de mal agüero.

De hecho, Joan Coromines analiza la evolución etimológica de la palabra izquierda (de origen prerromano/vasco) y su introducción en el habla, para sustituir a la palabra latina sinister debido al fuerte tabú supersticioso y de mal augurio que esta última había adquirido.

Este rechazo al pie izquierdo continuó en la tradición bíblica y eclesiástica medieval. La cultura judeocristiana reforzó el sesgo: en las Sagradas Escrituras el lado derecho es el de los elegidos, los benditos y la justicia, mientras que la izquierda es el lado de los condenados y el mal.

En el Vocabulario de Refranes (1627) de Gonzalo de Correas encontramos que en el siglo XVII ya estaba plenamente asentado el uso del mal pie (izquierdo) para denotar el infortunio y el buen pie (derecho) para lo venturoso.

Otras expresiones tienen también origen en esta superstición: Hacer las cosas a derechas, Empezar con buen pie, Ir a la izquierda, Entrar con el pie derecho…


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