«La increíble frase menguante». Quizás me haya pasado con el título parafraseando el de una antigua película de ciencia ficción, pero lo cierto es que no conozco ninguna otra frase que tenga las mismas propiedades.

Me comentó un amigo hace tiempo que la leyó grabada en un banco de su facultad gracias al trabajo artesano de un estudiante anónimo.

La frase hace gala de un especial juego de sustracción. A cada paso pierde la última de sus palabras, pero todas las frases resultantes tienen significado en el contexto.

Y es más, en el mismo orden decreciente relatan una especie de “encuentro sexual”.

Veamos:

¡Ay, Pepe, así no se puede hacer nada!

¡Ay, Pepe, así no se puede hacer!

¡Ay, Pepe, así no se puede!

¡Ay, Pepe, así no sé!

¡Ay, Pepe, así no!

¡Ay, Pepe, así!

¡Ay, Pepe!

¡Ay!

Fecha de la 1ª publicación: 15/09/2002

Última modificación: 03/09/2004


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