La conocida Carta de un suicida paradigma del enredo familiar. De autor desconocido.
—Colaboración de Lidilia López—
Su Señoría:
No culpe a nadie de mi muerte. Me quité la vida, porque en dos días más que viviera no sabría quién soy en este mar de lágrimas.
Verá usted señor Juez, tuve la desgracia de casarme con una viuda que tenía una hija. Mi padre, que para mayor desgracia era viudo, se enamoró y se casó con la hija de mi mujer. De manera que mi esposa era suegra de mi padre, mi hijastra se convirtió en mi madre y mi padre al mismo tiempo era mi yerno.
Con el correr del tiempo, mi madrastra trajo al mundo un varón, que era mi hermano, pero era nieto de mi mujer; de manera que yo era abuelo de mi hermano.
Al cabo del tiempo, mi mujer trajo al mundo un varón, que como era hermano de mi madre, era cuñado de mi padre y tío de su hijo. Mi mujer era nuera de su propia hija ya que es madre de mi madre y además yo soy mi propio abuelo.
Ya ve usted señor Juez, me despedí del mundo porque no sé quién soy.
Fecha de la 1ª publicación: 16/09/2001
Última modificación: 24/08/2004










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