Existe un tipo de cuentos que, jugando con las palabras, dan con una construcción recursiva que promete un relato sin fin. Son los llamados cuentos sin fin. También conocidos como cuentos de nunca acabar.
En realidad son una especie de “contracuentos”, pues no cuentan nada ni pretenden entretener al oyente; más bien frustrarlo y agotarlo.
A continuación unos ejemplos:
Era una noche oscura y tormentosa y los ladrones estaban sentados alrededor de una fogata. El jefe le dijo a uno de sus hombres: ¡Antonio, cuéntanos una historia!’. Y Antonio empezó así: ‘Era una noche oscura y tormentosa y los ladrones estaban sentados… (y se vuelve a repetir)
– ¿Quieres que te cuente el cuento de nunca acabar?
– Sí.
– Yo no te digo ni que sí, ni que no, yo sólo te digo que si quieres que te cuente el cuento de nunca acabar?
– Bueno.
– Yo no te digo que ni bueno ni malo, yo sólo te digo que si quieres que te cuente el cuento de nunca acabar?
– Claro.
– Yo no te digo que ni claro que ni oscuro, yo sólo te digo…
En un charco había una mosca
y con la mosca un mosquito.
Si no te has enterado
te lo cuento despacito:
En un charco había una mosca…
-¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelado?
-Sí.
-Entonces pásate para este otro lado.
(se cambia al niño de ubicación)
-¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelado?
-Sí.
-Entonces pásate…
José se llamaba el padre, Josefa la mujer y un hijo que tenían también se llamaba José se llamaba el padre, Josefa la mujer y…
Fecha de la 1ª publicación: 01/07/2006
Última modificación: 15/08/2025










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