A buen hambre no hay pan duro, es un refrán que nos enseña que cuando la necesidad aprieta no se debe reparar en delicadezas. Y aceptar lo que tenemos aunque en mejor situación no lo hiciésemos.
Los remilgos son para el que tiene donde elegir, no para el que ha de conformarse con lo que haya.
Suele decirse ampliado, en la forma A buen hambre no hay pan duro, ni falta salsa a ninguno.
Refrán similar es A buen sueño no hay cama dura.
Fecha de la 1ª publicación: 20/02/2017










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