A santo que no me agrada, ni padrenuestro ni nada es un refrán que alude al escaso aprecio o nula devoción que se siente por la persona que nos cae mal o de la que recelamos.
Aunque sea a primera vista, de manera instintiva o poco racional y sin que haya motivos racionales para explicar esa aversión.
Por ello explica la manera frívola en la que determinamos nuestros gustos y preferencias y lo tajante de nuestro comportamiento una vez asentado el rechazo.
Se suele decir con la misma intención: Al enemigo, ni agua.
Fecha de la 1ª publicación: 28/06/2019










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