En el siguiente ejemplo el trato cortés puede llevar a equívoco.

El jefe encarga a su secretario que siga a un empleado. Quiere saber por qué se ausenta tanto tiempo de la oficina para almorzar.
El secretario vuelve alterado y entre jadeos ansiosos le explica al jefe lo siguiente: “¡Aprovecha para ir a su casa y hacer el amor con su mujer!”
Bueno, se le puede disculpar. Ya se sabe… el amor…
—¿Pero no le molesta? ¿No le importa? —inquiere asombrado el secretario.
—¿Y por qué debería preocuparme?
—Quizás no me entendió correctamente —dice el secretario al comprender- ¿puedo tutearle?
—Sí, claro.
—Pues verás: Aprovecha para ir a TU casa y hacer el amor con TU mujer.

Fecha de la 1ª publicación: 09/02/2006


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *