Déjate de monsergas o no me vengas con monsergas, son expresiones con las que dejar patente nuestra molestia o enojo, generalmente por la pesadez de un discurso fastidioso o de unas razones molestas y repetitivas.
Con ellas venimos a decir que no se va a hacer caso de excusas y explicaciones confusas. Como decir déjate de cuentos.
¿Y qué es una monserga?
Una monserga es un lenguaje confuso y embrollado, unas exposición pesada y fastidiosa.
Su origen etimológico es incierto y no hay consenso entre los filólogos, aunque la teoría más aceptada es que proviene de una deformación popular del término miserere, ‘apiádate’ en latín.
El Miserere es un salmo penitencial que se rezaba en latín durante los oficios religiosos. Para el pueblo llano que no entendía el latín, estos rezos largos, repetitivos y monótonos y difíciles de seguir resultaban muy pesados.
Y así se llamó monsergas a cualquier discurso pesado, fastidioso, ininteligible o que suena a sermón aburrido.
Del que nos quejamos por su reincidencia, machaconería y pesadez decimos que da la monserga. Otras expresiones similares son: Dar la lata, dar la paliza, dar la murga, dar la barrila, dar el tostón, dar la serenata, dar la tabarra, dar la matraca, dar la vara, dar la brasa…
Cualquiera diría, viendo la variedad de modismos, que se trata de alguna especie de afición general, y quizás estuviera en lo cierto.










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