¿Sabías por qué ARMARSE LA MARIMORENA es una expresión utilizada para referirse a una disputa o riña con mucho alboroto, voces y golpes?
Se cuenta que el origen de esta expresión se encuentra en unos ruidosos procesos judiciales acaecidos en Madrid en el año 1579, de los que se habló mucho en su época.
En una taberna de Madrid regentada por una tal Alonso Zayas y su mujer, una tal María, Mari Morena o María Morena, se guardaba el mejor vino para los clientes más distinguidos, ofreciendo el de peor calidad al resto de clientes.
En una ocasión quisieron algunos probar el vino en cuestión y la mesonera, mujer de fuerte carácter, se negó en redondo a venderles los cueros. Esto dio lugar a una fenomenal disputa que no dejó mesa sana ni silla en que sentarse, y los golpes se repartieron con tanto ímpetu que tan solo la llegada de los alguaciles pudo poner fin a la reyerta.
La fama que alcanzó el suceso fue tan grande, que aún hoy se la recuerda con la locución armarse una marimorena.
Ahora bien, puede que el nombre de la mesonera fuera real o bien que fuera un mote o nombre genérico, como llamar Juan a un campesino o Maruja a un ama de casa. Ya que ocurre que el nombre de María era el nombre tópico de las venteras y Morena es también una forma usual de piropear a una moza española.
Quizás la expresión provenga de esa pelea en concreto o quizás se refiera a todas ellas en su conjunto, pues las Marías Morenas del resto de tabernas eran mozas —asturianas, muchas veces— de carácter fuerte y modos rudos, acostumbradas al trasiego de huéspedes y viajeros y a las querellas con hombres cargados de vino.
José María Iribarren comenta en El porqué de los dichos que, tras revisar el Tesoro, de Covarrubias, y el Vocabulario de Refranes, de Correas, —ambas obras del siglo XVII— no encontró ni la voz marimorena ni la expresión armarse una marimorena.
Fecha de la 1ª publicación: 31/08/2003
Última modificación: 11/01/2006










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