¿Sabías por qué decimos ESTAR EN BABIA por estar distraído y embelesado con los propios pensamientos?
En el Florilegio de refranes de Sbarbi se lee: “Entiéndese comúnmente por Babia el país de los tontos; por eso se dice que está en Babia el que se halla completamente distraído y alelado”. Y en su obra posterior, el Gran Diccionario de Refranes, se lee: “… se trata de una alusión onomatopéyica con la voz baba, pues estar con la baba caída viene a significar, en principio, lo mismo que la frase que nos ocupa”.
Parece ser que los habitantes de Babia pasaban por ser personas de pocas luces y se les atribuían actos como segar el trigo con escaleras, secar velas al humo o pescar la luna reflejada en un charco, amén de estar con la baba colgando como tontos.
La versión más moderna y difundida, es la que publica Víctor de la Serna en su artículo Un corresponsal en Babia, aparecido en ABC el 29 de Julio de 1953, en el que hace referencia a la comarca de Babia, ubicada en la montaña leonesa al noroeste de la provincia de León.
En el citado artículo se lee:
“Parece que los reyes de León gustaban, como gente fina que eran, de pasar largas temporadas de verano en Babia, cuando todavía los duques de Luna no habían fijado allí su puesto de mando para expoliar al país. Babia era una región placentera, bien abastada, bien comunicada, guardada por gente pacífica e hidalga, leal al Rey y, entonces, con buenos cazaderos de osos, corzos y jabalíes.
Ordoños, Ramiros, Alfonsos y Fernandos se encerraban en Babia muchas veces, huyendo de las intrigas de la Corte y de las ambiciones de nobles y prelados empeñados en instaurar la modalidad feudal. A veces, los fieles súbditos leoneses echaban de menos a su monarca, ausente, mientras los intrigantes repetían: El rey está en Babia. Y con esto daban a entender que Su Alteza no quería saber nada de nada.
Desde entonces, estar en Babia se dice de un estado psicológico que está entre el dolce far niente y el no quiero saber nada.”
Fecha de la 1ª publicación: 15/09/2002
Última modificación: 01/09/2004










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